sábado, abril 18, 2009

UN COLOSO EN ZARAGOZA - GOYA


Heraldo de Aragón 12 de octubre de 1983

Fue Don Valentín de Carderera quien dio noticia de la existencia de esta bella mezzotinta de El Coloso, en la casa que fue de Goya, y trasmitida a su nieto por herencia. En la Gazette des Beaux Arts, XV de 1863, tras comentar las excelencias técnicas y conceptuales de dicho grabado escribe: “ Fue en 1859 cuando por primera vez, el nieto de Goya nos mostró la única prueba que mide 29 centímetros de altura por 21 centímetros de anchura.”

En los años en que restaurábamos las pinturas murales de Goya en Aragón, investigábamos y estudiábamos la obra de este gran pintor en su tierra, lo que nos llevó a tener amistad con la Duquesa de Villahermosa, teniendo el honor de ser recibidos en su Palacio de Pedrola y hacer de anfitriona, enseñándonos las obras maestras del mismo y su biblioteca, en la que junto al retrato de Pignatelli nos mostró, perfectamente conservado, una de las maravillosas y escasas copias de la mezzotinta de El Coloso de Goya.

El Heraldo de Aragón, en su edición del suplemento extraordinario del Pilar del 12 de octubre de 1983, me solicitó un artículo sobre Goya para incluirlo en el mismo, y creo que es la primera vez que se publica en Aragón que esta obra maestra se encuentra en el Reino de Goya. Es una prueba más de este grabado, y es muy posible que llegara a la colección de los Duques de Villahermosa a través de Don Valentín Carderera y que la comprara éste a Mariano de Goya.

El profesor y grabador Don Francisco Esteve Botey en su libro “Goya”, de 1944 notifica que hay cinco pruebas de esta plancha, entre ellas la perteneciente al Duque de Villahermosa, y que el cobre fue grabado por el procedimiento llamado al humo, manera negra o mezzotinta. Asimismo, compara la pintura de El Coloso con el grabado del mismo título. La prueba que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid, la pudimos apreciar en la exposición “Goya y el Mundo Moderno”, recientemente celebrada en el Museo de Bellas Artes de Zaragoza. La contemplación de esta bella estampa a la mezzotinta nos hace disfrutar de un pensamiento, una ilusión y una poesía de Goya sobre metal.

Thomas Harris en su catalogación de la obra gráfica de Goya, “Goya Engravings and Lithographs”, Editor Bruno Cassirer, Oxford, 1964, cataloga la estampa del Coloso como mezzotinta, ejecutada antes de 1818, y reproduce la prueba del Metropolitan Museum de Nueva York, cat Nº 29 I.1, que proviene de Provôt y es una prueba de estado. Cita además, tras tratamientos de bruñido posteriores, las pruebas del Museo de Berlín, ex Ferriz, la de la Biblioteca Nacional de Madrid, ex Carderera, la del Duquesa de Villahermosa y la de la Biblioteca Nacional de París, ex Lèfort. Asimismo, Harris, comenta que en una carta sin fechar escrita por Mariano de Goya, y adquirida por el British Museum en 1862, dice que en una alacena de la posesión, de casa de Goya, hay ….”otro de un gigante cuyas láminas fueron rotas….”

Como la plancha de El Coloso, comprada o preparada en su taller, no se conserva, tenemos que basarnos en las estampas existentes para estudiar la técnica usada por Goya. Este efecto aterciopelado de la superficie que presenta, permite muy poca tirada, porque la incisión a puntos del balancín o berceau sólo araña la superficie de la misma, ya que se desgasta en su proceso de estampación, de ahí, las pocas pruebas obtenidas. Por tanto, es muy posible que Goya la reutilizase y que la cortara, como notifica su nieto. Es de remarcar que en la nota en que se alude a este grabado lo llama un gigante, al igual que se describe la pintura en la testamentaría de la casa de Goya a la muerte de su esposa Josefa Bayeu en 1812. Este hecho demuestra que ambas obras son de Goya.

Reproducimos el artículo de El Heraldo de Aragón, escrito por Carlos Barboza en 1983 en el que, prácticamente, el análisis de los dos Colosos, sigue siendo válido.

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Carlos Barboza Vargas Teresa Grasa Jordán

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domingo, abril 12, 2009

“EL COLOSO” DE GOYA EN EL “BLANCO Y NEGRO” Y “LA ESFERA” EN 1930

Se ha suscitado un gran revuelo por la publicación en la página web del Museo del Prado, de la descatalogación como obra de Francisco de Goya de la pintura titulada El Coloso, a pesar de estar incluida, titulada como Un Gigante, en el inventario de la casa de Goya, llevado a cabo en 1812, con ocasión de la partición de bienes entre Goya y su hijo Francisco Javier, tras el fallecimiento de su esposa Josefa Bayeu en junio de 1812. Es probable que esta pintura pasase directamente de la familia de Goya a la colección de los Marqueses de Perales y Tolosa unos años más tarde, legándola su descendiente, D. Pedro Fernández Durán, tras su muerte, al Museo del Prado en 1930, donde permanece en la actualidad.

Aureliano de Beruete y Moret, historiador del Arte, quien llegó a ser Director de Museo del Prado entre 1921-23, en su libro “Goya. Composiciones y figuras”, publicado en Madrid el 1º de diciembre de 1916, ya alude a El Coloso y a su actual propietario, D. Pedro Fernández Durán, siendo la primera vez en el siglo XX en que se da noticia del actual paradero y la colección en que se encuentra, describiéndolo así: … “Mencionaremos uno por su grandeza de su idea, y aún mejor diré por la grandeza de la expresión de su idea. Es poco conocido. Le llamaremos el Coloso, y lo describiré ateniéndome más a un grabado al humo que de él existe semejante, que al cuadro mismo, que no he podido ver nunca.” …

Al año siguiente, en el libro Goya grabador” publicado también por Aureliano de Beruete y Moret en Madrid el 1º de diciembre de 1917, alude a la estampa de El Coloso y la relaciona con la pintura, diciendo: …“Puede afirmarse que esta obra es muy adelantada en la del artista, posterior a la invasión francesa y contemporánea, probablemente, de los años en que el viejo Goya decoró la Quinta del Sordo. Por su asunto, este Coloso, es análogo a aquel otro cuadro que también tituló El Coloso, y del que hablo en Composiciones y figuras. pag.122.”

Tras la muerte de D. Pedro Fernández Durán, sus albaceas, siguiendo sus instrucciones, llevan a cabo la donación de su colección de pintura al Museo del Prado. Las revistas de la época dan cuenta de dicho acto.

La pionera reseña gráfica publicada en el “Blanco y Negro” 2.050 de 30 de Agosto de 1930, en la sección de Actualidades, a doble página, con fotos de V. Muro dice lo siguiente: Un valioso legado al Museo del Prado. Los cinco cuadros de Goya: 1- Retrato del General Ricardos. 2- San Antonio de la Florida. 3- La Gallina ciega 4- La tormenta. 5- El herido, que D. Pedro Fernández Durán ha legado al Museo.” En la página siguiente: “El filántropo aristócrata Sr. Fernández Durán, coleccionista notable, que, con los cinco Goyas, y otras obras artísticas, ha legado al Museo esta notabilísima tabla flamenca, 1, de autor desconocido, y estas cuatro de Van der Weyden, que con una de Leyden, encierra un artístico marco.” Vemos que en esta descripción la pintura de El Coloso se denomina como La tormenta.

Dos meses después, en la revista “La Esfera”, 874, de 4 de octubre de 1930, en un gran reportaje gráfico de 8 páginas, de la 27 a la 34, se publica otra completa reseña ilustrada con fotografías de Cortés, en la que se alude a los cinco cuadros de Goya donados por el ilustre prócer recientemente fallecido, y se nomina esta pintura ya como El Coloso, y añade: El prestigio de los cinco Goyas donados al Museo ha proyectado un foco de sombra sobre los demás cuadros de la galería del Sr. Durán”.

Así pues vemos que la pintura de El Coloso, (116 x 105 cm.) se encontraba en casa de Goya en 1812, pertenecía a su obra de contemplación personal e íntima, siendo pintada poco antes de esta fecha, entre 1808 y 1812, en un período de guerra total, que ocasionó al país grandes carencias vitales y más aún, de dificultad de adquisición de materiales y pigmentos, como explica el propio pintor en su carta a Palafox tras realizar su retrato ecuestre en 1814.

Esta pintura de El Coloso constituye en sí misma un paradigma de La Pintura. Todo artista hubiese querido ser su autor, pues no es sólo una pintura al óleo, un trozo de lino cubierto con pigmentos rosados, azules o negros, sino que para la concepción y posterior materialización de esta idea, se requiere un cerebro excepcional, un Maestro del Arte de La Pintura. La composición de la obra es magistral y sin parangón. Un fondo de paisaje con suaves colinas arboladas, un primer plano elevado, en diagonal, que sugiere ser el punto de vista del espectador que contempla a una multitud que huye aterrorizada ante los sucesos que acaban de acontecer. Las personas se revuelven con las bestias, manadas de toros negros, castaños, bermejos o blancos, caballos al galope, perros sueltos, carretas, tartanas, carrozas, forman una amalgama de terror y supervivencia. El cielo azul al atardecer se cubre con nubarrones claros y rosados entre los que aparece un gigante desnudo, de torso poderoso, un coloso que parece bramar desde su altura, agitando sus brazos en un estado de terrible agitación que hace aparecer más frágiles a las criaturas despavoridas a sus pies. Un asno blanco con su montura acaba de perder a su dueño a quien espera paciente.

Técnicamente, esta obra es perfecta en su ejecución y atrevida en el manejo de los utensilios pictóricos. Con un solo golpe de pincel están trazadas las figuras, los árboles, las bestias, las nubes y los cabellos encarnizados del Gigante. El contorno de su espalda y sus glúteos potentes se destacan sobre el atardecer rosado, en una mezcla de claridad y tinieblas de una sugerente melancolía. Cae la tarde sobre la llanura devastada.

Tras estas consideraciones, afirmamos que El Coloso es una pintura magistral y única, realizada por Francisco de Goya, hacia 1808 - 1812, como admiten todos los especialistas en Goya hasta la fecha.

Por último, como dice su hijo Javier de Goya en el libro que narra la “Distribución de los Premios concedidos por el Rey Nuestro Señor a los discípulos de las tres nobles artes hecha por la Real Academia de San Fernando en la Junta Pública de 27 de marzo de 1832”, editada por el impresor aragonés Joaquín Ibarra en Madrid, …” aunque siempre merecieron su predilección los cuadros que tenía en su casa, pues como pintados con libertad según su genio y para su uso particular, los hizo con el cuchillo de la paleta en lugar del pincel, logrando sin embargo que causen un efecto admirable á proporcionada distancia.”

Carlos Barboza y Teresa Grasa Jordán

Restauradores de Goya - Facultad BBAA San Fernando Madrid, UNESCO, Roma

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sábado, abril 04, 2009

El Grupo FOTOCIERZO 8 de la RSFZ expone en la Sala PRO 40


El Grupo FOTOCIERZO 8 de la RSFZ expone en la Sala PRO 40

de FOTOPRIX

El viernes día 3 de abril se inauguró en la Sala Pro 40 de Fotoprix una nueva exposición del grupo Fotocierzo 8 formado por los socios de la RSFZ:

Alfredo Armada, Carmelo Tartón, Fernando Romero, Francisco Sánchez, Juan Carlos García, Julio Luis Soria, Julio Marín, Luis Muñoz, Vicente Blasco, Francisco Solarnier, Manuel Fité y José María Sesé .

La muestra que fue presentada por nuestro presidente Alberto Sánchez Millán, reunió a un gran número de amigos de los participantes, y ha sido todo un éxito.

Las fotografías, tres por autor, abarcan un gran número de temas y técnicas, destacando en ellas el sabio manejo de las cámaras digitales con todas sus posibilidades y se observa un gran sentido del color y de la composición. Hay una gran inclinación por la temática del paisaje, tanto de temas de nieve como de los viajes que hacen los fotógrafos en los que nunca olvidan su cámara. Retratos, grafittis urbanos, composiciones, solarizaciones y un conjunto en general para disfrutar de un quehacer fotográfico dinámico que nos traslada los recuerdos y experiencias de sus autores.

Ver reportaje exposición en

ALBUM PICASA

Fotos y texto Archivo Barboza Grasa

jueves, abril 02, 2009

La Real Sociedad Fotográfica de Zaragoza cambia de sede


La Real Sociedad Fotográfica de Zaragoza cambia de sede

El viernes 27 de marzo de 2009 tuvo lugar en la sede de la Real Sociedad Fotográfica de Zaragoza de la Plaza de San Francisco 18, una sesión conmemorativa con motivo del cambio de instalaciones de la Sociedad, en la que se recordó a los Presidentes desde sus inicios en 1922, Manuel Lorenzo Pardo, Andrés Giménez Soler, Eduardo Cativiela Pérez, Lorenzo Almarza Mallaina, Joaquín Gil Marraco, José Antonio Duce Gracia, Rafael Navarro Garralaga, José Marín Ruiz, Ángel Duerto Otero, Carmelo Tartón Vinuesa, y Alberto Sánchez Millán, interviniendo varios de ellos, siendo moderados por José Antonio Pascual.

Rafael Navarro aludió a los tiempos de cambio durante su presidencia entre 1970-75, a los trabajos de montaje de un local para los socios y a la apertura de la SFZ a la sociedad aragonesa, ya que se incrementó mucho el número de asociados.

El hijo de Angel Duerto, presidente entre 1977 -79, recordó las tardes pasadas con Joaquín Gil Marraco revisando sus negativos y escuchando las anécdotas de las excursiones que había realizado por el Pirineo aragonés.

Carmelo Tartón, presidente entre 1979-2007, evocó la instalación en la sede de la plaza de San Francisco, la conmemoración del 75 aniversario de la Sociedad y la concesión por S.M. Don Juan Carlos de Borbón, del título de Real Sociedad Fotográfica de Zaragoza, con la celebración de una magna exposición en La Lonja, patrocinada por el Ayuntamiento de Zaragoza, la creación de la Confederación de Fotografía, la ampliación del boletín de actividades, cursillos,…

Alberto Sánchez Millán, el actual presidente desde 2007, narró sus años de juventud en los que acudía a las tertulias de cine en Zaragoza. Su trabajo como agente cultural en una entidad de ahorro y sus esfuerzos por promocionar la sociedad desde su puesto de Vicepresidente. Al acceder a la presidencia en 2007, se preocupó de incrementar las ayudas de la DGA y el Ayuntamiento de Zaragoza, consiguiendo equipos informáticos que han dado un nuevo auge a los cursillos de iniciación a la fotografía.

Intervinieron varios socios, como el decano, socio Nº 11, José Luis Gota Pellejero, quien evocó los primeros tiempos de la sociedad, sus trabajos con la preparación del Salón Internacional de Fotografía, de fama universal, en el que participaban un elevado número de países y no fue nunca interrumpido desde su inicio en 1925, y en el que también participaban los socios aragoneses. Recordó cómo se esperaban las fotos que presentaba otro de sus socios, Aurelio Grasa, quien fue premiado en numerosos salones internacionales, representando a España y a la Sociedad Fotográfica de Zaragoza.

Para finalizar se hizo una sesión fotográfica de los presidentes y los socios y se compartieron las viandas aportadas por los asistentes, en un clima de gran amistad. Deseamos mucha suerte a la RSFZ en su nueva sede, muy cercana a la actual, y esperamos que sigan sus actividades fotográficas.

Ver fotos del acto realizadas por Carlos Barboza y Teresa Grasa, en el enlace. EXPOSICIÓN