martes, noviembre 03, 2009

GOYA, LAS PECHINAS EN EL PILAR Y SU RESTAURACIÓN


El año 1779 ha sido muy importante para Francisco de Goya. En enero conoce personalmente al Rey y a los Príncipes de Asturias. Esto se lo notifica en una carta a su amigo del alma Martín Zapater, y entre otras cosas, le dice lo siguiente. … pero chiquío, campicos y buena vida, nadie me sacará de esta opinión, y mas que ahora empiezo a tener enemigos mayores y con mayor encono.

En 1780 ingresa en la Academia de San Fernando y presenta el cuadro Señor Crucificado. El día 8 de mayo en Zaragoza se confirma la disposición del Cabildo de El Pilar de que pinten Goya y Ramón Bayeu, ajustando cada pintura en 3000 pesos. Goya comienza a pintar los bocetos de la Regina Martyrum, y el señor Matías Allué le empieza a buscar casa en Zaragoza. Y es cuando dice que solo le basta con una estampa de la Virgen del Pilar……todo lo demás es superfluo……

El 5 de octubre está en Zaragoza, presenta los bocetos a la Junta, y los aprueban con gusto. Y comienza de nuevo la fiebre creadora, la ejecución real sobre la cúpula de su sueño, María Reina de los Mártires. Tender el mortero de cal y arena al amanecer para que esté dispuesto en el tiempo preciso; los colores, los pinceles y brochas discurriendo veloces sobre el velo blanco que se transforma, húmedo, en ángeles y mantos llenos de colores intensos. 220 metros cuadrados de superficie al fresco, más de 70 figuras completas, 41 jornadas de trabajo sin aliento. Comienzan las críticas y las envidias, termina antes que los hermanos Bayeu, las figuras proporcionadas en el espacio y vibrantes, no pequeñas y de porcelana, como las otras.


El 11 de febrero de 1781, Goya y Francisco Bayeu concluyen sus pinturas. El 10 de marzo, Goya presenta en la Sala Capitular los bocetos de las pechinas, Fe, Fortaleza, Caridad y Paciencia. La Caridad, matrona rodeada de niños que acarician su pecho, no les gusta, la ha pintado a la manera romana. Goya deberá cubrir los pechos para mayor decencia. El 12 de marzo de 1781, Matias Allué escribe Francisco Bayeu:

…habiéndose notado que vuestra merced no veía la que hacia Goya, y que éste caminaba solo y a solas, se entró en algún recelo. Llegó el caso de descubrirse esta obra y desde luego, llovieron tantas censuras sobre ella, que han puesto a la Junta en el paraje de haberse de justificar sobre habérsela dado al referido Goya.

Le ruega que lo vigile, incluso le sugiere poner de nuevo los andamios con excusa de la pintura de las pechinas, para que se atenúe aquella disonancia que dice haber con las demás obras ejecutadas. Una total incomprensión, cuatro meses de esfuerzo en alcanzar la armonía y el cielo se viene abajo.

El 17 de marzo Goya redacta un largo Memorial, (ver Goya en el camino página 86), y entre otras cosas dice: El honor de un profesor es cosa muy delicada, el concepto es el que se sostiene, depende de la reputación toda su subsistencia, y en el día en que se oscurece con alguna ligera sombra, pereció toda su fortuna. …..Continua que no puede:…sin perjuicio de su honor, el sujetarse a la dependencia absoluta de otro profesor, …..interviene el Padre Cartujo de Aula Dei, Don Félix Salcedo, quien le escribe una extensa carta en la que le insta a someterse al cliente que paga y a su cuñado Bayeu. En sucesivos días de abril, Goya presenta los nuevos bocetos de las pechinas que son aprobados el 17 de abril. El 29 de mayo se le paga, no se le dan medallas a su mujer Josefa Bayeu, se enferma del disgusto, y el 14 de julio escribe a Zapater desde Madrid,
….en acordarme de Zaragoza y de pintura me quemo vivo.


RESTAURACIÓN DE LAS PECHINAS 1983-1984

Nosotros restauramos las cuatro pechinas de Goya de la cúpula Regina Martyrum del Pilar entre 1983-1984. Presentaban un deterioro de los materiales empleados por las anteriores intervenciones. Restituimos los morteros según la fórmula probada por la UNESCO y el Instituto de Restauración de Roma, que se compone de polvo de mármol, cal, y adición de caseína para la sujeción del mismo, que son los mismos materiales del mortero del fresco. Luego reintegramos a regattino con acuarela las partes perdidas. Bibliografía: Barboza Grasa, Goya frente al muro DPZ, Zaragoza,1996. Hacer clik en el álbum picasa para ver imágenes de las pechinas.

RESTAURACION DEL 2009

En la última restauración de la cúpula en el 2009, no era necesario intervenir sobre las pechinas, ya que los desperfectos, debidos al agua proveniente de las cubiertas, se encontraban en la cúpula. Las pechinas se conservaban en buen estado. Y eso es lo que no hay que hacer en restauración, intervenir sobre una pintura que no lo necesita. Porque cada vez que se interviene, se le quitan años de vida a una pintura. Es como someter a una persona a operaciones quirúrgicas innecesarias. O si la intención es ampliar el presupuesto y justificarlo como está sucediendo en Aula Dei. En el video que se encuentra en picasa, titulado Goya y la Regina Martirum en la Fundación Caja Madrid y la DGA, podemos observar a un restaurador golpear sobre la pechina de La Paciencia, cuando sólo se necesitaba una esponja y agua, para quitar nuestro trabajo sin lastimar la superficie. Al eliminar la reintegración anterior en la pechina de La Fortaleza, sustituyeron la mano que apoyaba en el escudo, por un brazo que parece una pata de ave y un manto mal diseñado y recto, cuando deberían estar mas matizados ya que se encuentran en zona de sombra. La primera norma en restauración es que no sobresalga la reintegración sobre el original.

Carlos Barboza Vargas Teresa Grasa Jordán

Restauradores, Facultad de Bellas Artes de San Fernando, Madrid. UNESCO, Roma.

lunes, octubre 19, 2009

MATISSE Y SOROLLA, DE MADRID A VALENCIA

Este verano, Teresa Grasa y yo regresábamos de Andalucía, y después de visitar Fuente Vaqueros, tierra del poeta Federico García Lorca, llegamos a Madrid, con el fin de visitar las exposiciones de Henri Matisse, en el Museo Thyssen- Bornemisza, y la gran antológica de Joaquín Sorolla en el Museo del Prado.

La obra de Matisse que guardaba el Museo Thyssen abarca el periodo de Niza, 1917-1941. Al entrar a las salas los recuerdos comienzan a fluir, y ellos me llevan a Moscú en el año de 1968, en que me encontraba en la ciudad de la Plaza Roja, una de las mas bellas del mundo y con un gran afán, de estudiante tropical, por ver las grandes obras maestras que guardaba el Museo Pushkin. Allí me encontré con los Matisse Naturaleza muerta con fruta, El estudio rosa, El jarrón con berros y la danza y Los peces rojos. Este último es el que mas me impresionó, y lo recuerdo con una gran claridad, y meditaba cómo un tema tan sencillo y cotidiano podía alcanzar tal belleza plástica. En el trópico era muy común en los años de mi niñez en Costa Rica, pescar en los ríos peces de colores, y tenerlos en un jarrón transparente y ver el colorido de los mismos moverse al ritmo de la vida. Pero el alcanzar esa grandeza plástica con unos diminutos animales rojos es un privilegio de los grandes creadores como Matisse.

La obra exhibida en las salas del Museo Thyssen, abarca los años de Niza en que Matisse se refugia en el interior de su vivienda con el mar de frente, como un cartujo que medita sobre el color y la forma, desde la ventana de su celda y de su huerto. Toda una lección de místico color, con objetos que le llegan a su taller, peces, mujeres que posan como odaliscas,esposa e hijos, flores, frutas, y el mar que se introduce por la ventana. El color en su obra es básico, creo que es el último gran colorista de la historia del arte del siglo XX, ya se lo decía Picasso, yo busco el color y Usted el dibujo.


La magna exposición de Sorolla en las nuevas salas del Museo del Prado, nos dan la dimensión pictórica de este artista español nacido en Valencia en 1863, seis años mayor que Matisse, es decir, que recorrieron paralelamente su historial pictórico, solamente los une el Mediterráneo. Sorolla nació con el don de la pintura, ese don que hace que la mano obedezca lo que el ojo ve, y así poder transmitir sus sensaciones visuales a una tela. Eso es un privilegio que tuvieron Velázquez o Goya, quienes tuvieron que trabajar para madurar su estilo, y eso lo demuestra el maestro Sorolla que, a pesar de tener esas habilidades pictóricas, fue un trabajador incansable, y como decía mi profesor, la inspiración viene trabajando.

Tanto Matisse como Sorolla necesitan del objeto, uno como en la cueva de Platón, lo capta de las sombras que entran por su estudio y se mueven a su alrededor. Sorolla necesita buscar los objetos en el exterior, al aire libre, para respirar su aroma y su color, en especial, el mar, que con tanta facilidad pintó. Se siente en la piel cuando se mira una marina de Sorolla, la sal del mar. Es único en esa capacidad de transmitirnos las sensaciones marinas del Mediterráneo.

El color de Matisse le viene de otro colorista, Cezànne, y lo usa para meditar y transmitir un estado anímico y teorizar con el color. En Sorolla, el color lo invade todo, es carnal, español del sol, en fin, es un pintor barroco. Todo el espacio lo llena con sus composiciones, no deja un solo detalle, necesita la superficie llena de objetos para transmitirnos esa alegría del color.

Hoy Sorolla se encuentra de nuevo en Valencia, en la Fundación Bancaja. Los que no han visto, esta España sorollesca que pintó para la Hispanic Society of America, de Nueva York, tienen la oportunidad de verla hasta el 10 de enero en la ciudad del Turia.

Carlos Barboza Vargas
Zaragoza 2009

miércoles, octubre 14, 2009

TERESA GRASA JORDÁN, DE ZARAGOZA A BARCELONA 1968-1971


Teresa Grasa Jordán nace el 15 de octubre de 1945 en el territorio histórico de la Huerta de Santa Engracia, junto al río Huerva y la Plaza de Los Sitios, donde se celebró la Exposición Hispano Francesa de 1808. Es hija de Aurelio Grasa Sancho, médico dermatólogo y gran fotógrafo español de la primera mitad del siglo XX, y de María Jordán Ciria, descendiente de los propietarios de la famosa Farmacia y Droguería Jordán, donde su padre, Miguel, farmacéutico, junto con Santiago Ramón y Cajal, preparaba las emulsiones rápidas para sus placas fotográficas, a finales del siglo XIX. Toda una revolución en la fotografía.


En este clima de arte, comercio y ciencia, creció Teresa, que desde niña se inclinaba por las artes plásticas, no dejando de dibujar todo lo que podía. Estudió el Bachillerato en el Colegio del Sagrado Corazón, cuyo edificio fue destruído, y hoy es El Corte Inglés de Sagasta. Su deseo era estudiar Arquitectura o Bellas Artes, pero su padre Aurelio no quería que se fuera a Madrid o Barcelona a estudiar dichas carreras, ya que en Zaragoza, sigue sin existir una Facultad de Bellas Artes. Se matricula entonces en Ciencias Químicas, terminando en 1968 como Licenciada en Ciencias Químicas, con Premio Extraordinario Fin de carrera. Todo un éxito. Curiosamente, la Química le servirá en el futuro para restaurar a Goya muralista, pues se especializa en Roma en Química aplicada a la Restauración.

Una vez que le da gusto a sus padres, decide dar un giro en su vida, y en 1969 acude al Estudio-Taller del pintor zaragozano Alejandro Cañada, para preparar el Ingreso en la Facultad de Bellas Artes de San Jorge en Barcelona. También cursa Esmaltería Artística en la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza, con profesores como Mari Carmen Ibáñez y Federico Torralba.


En 1970 ingresa en Bellas Artes de Barcelona, teniendo a profesores a Sanvisens y Miravalls y coincide en al ciudad condal con el surrealista pintor aragonés de Calatayud, Javier Ciria Escardívol, su tío, primo hermano de su madre María. En septiembre de 1971 participa en el curso “Los límites de Arte de nuestra época” impartido en al Universidad Menéndez y Pelayo de Santander. Conoce allí al historiador y goyista Julián Gállego y al pintor Juan Barjola. Incrementa la amistad con la familia de José Camón Aznar, ya que, D. José y Aurelio eran amigos en Zaragoza. Atraída por la obra de Barjola, y al saber que éste se encuentra de profesor en la Escuela de San Fernando, decide trasladar sus estudios de Bellas Artes a Madrid.

La obra pictórica de Teresa Grasa Jordán entre 1968 y 1971 tiene un marcado acento expresionista, de fuerte colorido y uso de la espátula en el paisaje, como lo demuestra su primer óleo “Desde el Laboratorio de Química", un atardecer con rojos intensos, que casi alcanzan la abstracción, si no fuera por los árboles otoñales de la parte inferior del cuadro. Luego con el taller de Alejandro Cañada recorre Aragón y sus paisajes, aparece en su pintura Albarracín, Loarre, Daroca, Arándiga, Zaragoza urbana y el patio de su casa…..

En 1968 obtiene una beca y se traslada a Noruega para hacer un curso de Artes aplicadas en la Universidad de Oslo,visitan los numerosos talleres de vidrio escandinavo y los talleres de artistas, tejedores, estampadores de tejidos, ceramistas...el parque de esculturas de Vigeland, el Museo de Edvard Munch, cuya obra le impresiona muchísimo. Viaja a Suecia con Antonella Gasparro, profesora de Alemán, atravesando en tren esos parajes majestuosos, y luego a Dinamarca. Toma apuntes de los bellos atardeceres que luego se traslucirán en paisajes al óleo con esa luz suave del norte de Europa.

En el verano de 1969 hace un viaje de estudios pictóricos a París, junto con sus amigas, la filósofa Tere Vela y la médica Pili Villar, viendo los grandes Museos como El Louvre, Los Impresionistas y haciendo auto stop, al uso de la época, viajan por Lille, Gante, Brujas, Bruselas, Amsterdam y quedando impresionada por la obra pictórica de Van Gogh en el Museo Kröller-Müller, situado en el campo, que luego influiría en su quehacer pictórico.

Además de los paisajes, otro de los temas preferidos de la artista son los bodegones, y especialmente las flores que trata con sutil delicadeza y que no dejará en su obra posterior. En Barcelona su color se vuelve fauvista, rojos, violetas, naranjas, toda una gama de complementarios que enriquecen la visión pictórica del cuadro. El ser humano es tratado también por Teresa Grasa, en especial, hay dos cuadros de Aurelio Grasa, con una fuerza en el rostro de un hombre que ha vivido la vida intensamente, luego otro de su padre enfermo en un sillón, con la trágica nostalgia de lo que se va. También retrata a sus amigas, la profesora Rosa Alvarez y la doctora Carmen Rubio. Estudia también el cuerpo de la mujer y realiza unos bellos apuntes con sus formas. A Teresa le gusta como hemos dicho, Van Gogh, los Impresionistas, Picasso, el color de Matisse, y sobre todo, su compatriota Goya, con su gran obra pictórica y humana.
Carlos Barboza Vargas
Hacer clik en el link de picasa, a la derecha, para ver mas pinturas.

miércoles, octubre 07, 2009

AURELIO GRASA EN LA HEMEROTECA DE ABC Y ALBERTO SÁNCHEZ MILLÁN


Aurelio Grasa es el primer fotógrafo aragonés nacido en Zaragoza, el 11 de marzo de 1893, hijo de Joaquín Grasa y Eloísa Sancho, propietarios del bazar La Bola Dorada en la calle de Candalija nº 7, lugar hoy desaparecido por la piqueta. Estudia en el Colegio de San Felipe y luego Medicina en la Facultad de Zaragoza, licenciándose en 1917, especializándose en Madrid y París en 1920. En La Bola Dorada vendían productos y cámaras de fotografía, su hermano José montó un estudio de fotografía y fue Presidente del Club Helios. Es decir, desde muy niño está familiarizado con los productos fotográficos y el revelado de placas.


En 1907 sucede un acontecimiento de resonancia nacional en la Plaza de San Felipe, el asunto de los niños maltratados por el Sr. Elío, y el niño Grasa coge la cámara y se sube a una terraza para fotografiar el acontecimiento. El ABC le solicita fotos del mismo, y el profesional Escolá envía una fotografia del los niños y sus protectores y Aurelio Grasa aporta una escena del acontecimiento, publicando las fotos el 13 de julio de 1907.

El año mítico para Zaragoza es el de la Exposición Hispano Francesa de 1908, donde hace fotos con su cámara Ticka. En 1910 obtiene el carnet de corresponsal en Zaragoza de Prensa Española y, desde ese momento es reportero gráfico de la ciudad para el ABC y Blanco y Negro. Frente a su cámara pasan todos los acontecimientos que son registrados con un clik en una placa de cristal. Es el primer reportero de las calles zaragozanas. Curiosamente, no tiene ni un “Callejón del gato” de Valle Inclán, (en Luces de Bohemia), con su nombre en Zaragoza. En 1917 obtiene el título de Médico Dermatólogo y a partir de 1921, por su clínica pasan miles de zaragozanos a los que también fotografía, dejando una documentación médica importante.

Comienza a recorrer la piel de España con su cámara estereoscópica, luego se hace socio de la Sociedad Fotográfica fundada en 1922, donde participa como impulsor importante de la fotografía, y también empieza a participar en concursos internacionales de fotografía. Y es junto a Ortiz Echagüe uno de los fotógrafos que representan a España en la primera mitad del siglo XX.

El periódico ABC ha digitalizado toda su documentación, y entre ella se encuentran las fotos de portadas de dicho periódico español enviadas desde Zaragoza por Aurelio Grasa. Visite el portal http://hemeroteca.abc.es

ALBERTO SÁNCHEZ MILLÁN

Cuando escribía este blog, Teresa me dio la noticia del fallecimiento del amigo y compañero de fatigas de la Real Sociedad Fotográfica de Zaragoza, ya que antes de ser Presidente de la Fotográfica, trabajábamos juntos en al redacción y confección del Boletín de la misma. Este último domingo, 4 de octubre, me llamó para hablar del boletín, revista hoy llamada, Sombras Foto, y me daba indicaciones de cómo debíamos de proteger este medio de comunicación de la fotografía.


Teresa y yo sentimos mucho que nos haya dejado, ya que Alberto siempre fue un estudioso de la obra de Aurelio Grasa, y con motivo de la muestra en la Galería Costa 3 sobre la obra fotográfica de Grasa, en el Catálogo- Libro que editamos en 1976, escribió lo siguiente:

………Grasa se adelantó rompiendo moldes decimonónicos en la fotografía de reportaje o periodística. Su concepción es clara: la fotografía como documento de la realidad dentro de un clasicismo ambiente, logrando siempre una personalidad artística y un cuidadoso tratamiento que, a veces, estaba por encima del acontecimiento representado…..

En 1983, redacta la voz de Aurelio Grasa para el Diccionario Antológico de Artistas Aragoneses 1947-1978, Diputación de Zaragoza.

Amante del cine, gran fotógrafo, Socio de Honor de la RSFZ, Presidente de la misma, escritor, crítico e impulsor del cine, es decir, un hombre culto de cariz renacentista, un lujo para Aragón, y volviendo a Lorca en su poesía en el poema, Despedida, que creo que le gustaría a Alberto,
Si muero
dejad el balcón abierto.
El niño come naranjas
( Desde mi balcón lo veo)
El segador siega el trigo
( Desde mi balcón lo siento)
¡ si muero,
dejad el balcón abierto ¡

Adiós amigo Alberto, tanto Teresa como yo seguiremos recordando
tu labor desinteresada por el Arte en Aragón.

Carlos Barboza
Socio de Honor RSFZ


viernes, octubre 02, 2009

GOYA, GODOY, FUENTE VAQUEROS Y GARCÍA LORCA


Salimos de Málaga en dirección a Granada, con la intención de visitar Fuente Vaqueros, pueblo natal de Federico García Lorca y feudo, en el siglo XVIII de Manuel Godoy, protector de Goya, quien firmó en Basilea, el 22 de julio de 1795, la Paz con Francia. Por sus méritos, Carlos IV le concede el título de Príncipe de la Paz. Posteriormente, en una Real Cédula del 27 de septiembre del mismo año, el Rey dona a perpetuidad irrevocable al entonces Duque de Alcudia, la propiedad de tierras en la provincia de Granada, llamadas desde antiguo, Real Sitio del Soto de Roma, donde se encuentra enclavado Fuente Vaqueros. Estas tierras rendían al año un millón de reales y su dueño estaba mas contento de este dominio que de los títulos nobles que poseía.

Manuel Godoy y Álvarez de Faria, nació en Castuera, Badajoz, el 12 de mayo de 1767, siendo su padre, José, Coronel del Ejército. En 1784 se traslada a Madrid e ingresa en los Guardias de Corps, conoce a los Príncipes de Asturias en 1788 y desde entonces, recibe los favores de la Reina Maria Luisa, y va ascendiendo en su carrera, hasta que en 1792 se le otorga el título de Duque de Alcudia con Grandeza de España y la Dehesa de su nombre en Sierra Morena. Anteriormente, en 1791, el 25 de agosto, se le había concedido la Orden de Carlos III y era nombrado Teniente General.

Godoy es cada vez más poderoso y se ha congraciado con los ilustrados. Goya es elegido Director de Pintura en la Real Academia de San Fernando en 1795. En el verano de ese año, Goya está trabajando en el retrato de Manuel Godoy a caballo. Posiblemente es Godoy quien le presenta a los Duques de Alba con los que estaba muy relacionado. Y es entonces, cuando Goya envía la famosa carta a su amigo Zapater, en la que le dice lo siguiente: ….. Mas te balía benirme a ayudar a pintar a la de Alba, que ayer se me metió en el estudio a que le pintase la cara, y se salió con ello; por cierto que me gusta mas que pintar en lienzo, que tanbien la he de retratar de cuerpo entero y bendrá apenas acabe yo un borrón que estoy haciendo del Duque de Alcudia a caballo que me embio a decir que abisaria y dispondría mi alojamiento en el sitio, pues me estaría mas tiempo del que yo pensaba……..

Así pues, en 1795 Godoy se encuentra en el Sitio, Real Soto de Roma, según dice el ingeniero Julio Muñoz Bravo en su estudio de 1987, Betancourt, Godoy y El Soto de Roma. Godoy, en sus Memorias, es la única propiedad que nombrará de la siguiente manera: ….En esta última provincia (Granada), yo di el primer ejemplo de este cultivo (cáñamo), en grande, dedicando a él cerca de seis mil margales, (unas 320 Hectáreas), de los rompimientos que hice en mis tierras del Soto de Roma…..

Goya pinta dos bocetos de Manuel Godoy a caballo, y el retrato grande y definitivo que posteriormente Goya mismo convertirá en el retrato ecuestre del Duque de Wellington.

En el primer boceto que se ha conservado con la figura de Godoy a caballo (55 x 44,5 cm), aparece con la banda de Carlos III, azul y blanca, en un paisaje muy sintético.

En el segundo de ellos, invierte la posición del jinete y el caballo para que se puedan ver mejor la banda y las condecoraciones, según se advierte en la radiografía del cuadro conservado en el Museo del Prado. Este boceto tiene un fondo de montañas similar a los retratos reales de Velázquez, con la característica de que se pueden ver dos ríos, como sucede en el paisaje real del Soto de Roma en el que confluyen los ríos Genil y Cubillas que vienen de las montañas de Sierra Nevada en la vega de Granada.
En 1796 a Goya le llama el sur de nuevo, y parte para Andalucía en mayo y permanece hasta marzo del año siguiente. Los de Alba están en Sevilla, han acompañado a los Reyes que han ido a la capital andaluza, junto a Godoy, para veranear en San Fernando, y posiblemente cazar en el Soto de Roma. Seguramente Goya no desaprovecha la oportunidad de una cacería ya que disponía de alojamiento en el sitio invitado por Godoy, como especifica en su carta a Zapater. Puede que con este segundo boceto en Andalucía convirtiese al Duque de Alcudia en un señorito andaluz con su cortijo con la Sierra Nevada al fondo y su ganadería. Luego, después de 1808, en que Don Manuel cayó en desgracia y no era conveniente conservar imágenes del príncipe de la Paz, Goya le retocó el rostro, llamándose, como lo conocemos en la actualidad, El garrochista, (56 x 47 cm). Esta pequeña pintura se encontraba en la testamentaria de la casa de Goya en 1812, a la muerte de Josefa Bayeu, y tiene similares características técnicas que El Coloso, con cambios y retoques según la situación política de España. Esperamos que al Museo del Prado no se le ocurra otorgar la autoría de esta pintura a algún segundón como ha hecho con El Coloso de Goya.

El gran cuadro definitivo de Godoy a caballo, muestra en la actualidad, al Duque de Wellington, (294 x 239 cm). Tiene similar posición del jinete y caballo que el segundo boceto, según las radiografías.

La misma suerte corrió el Real Soto de Roma, ya que, en decreto del 22 de julio de 1813, las Cortes de Cádiz se lo donan en perpetuidad al Duque inglés, conservando su propiedad sus descendientes hasta 1940. Goya presentía este cambio, o lo hizo con intención, el superponer uno sobre otro, como en la propiedad, en la que se suceden sus propietarios.


Cerca de cien años después de estos acontecimientos, nace en Fuente Vaqueros el 5 de junio de 1898 el que iba a ser uno de los poetas mas grandes de la Literatura Española, Federico García Lorca. De niño, seguramente recorrería las orillas de los ríos Genil y Cubillas, para sentir el frescor de sus aguas y la dulce sombra de sus arboledas, el canto de las aves, las ranas, la luna a la que tanto cantó, la nieve de las montañas, toda una sinfonía de la naturaleza que luego saldría en la música de sus versos.

Después de conquistar la gloria en Madrid, y ser amigo de otro aragonés genial, Luis Buñuel, la Guerra Civil del 36 corta esta amistad y la de Dalí violentamente. El 18 de agosto de 1936 es fusilado y descansa en la tierra cálida de Granada, junto a tres compañeros de viaje al infinito. García Lorca nos dejó estos versos en el poema Gacela de la muerte oscura:

….quiero dormir un rato,
un rato, un minuto, un siglo;
pero que todos sepan que no he muerto;
que hay un establo de oro en mis labios;
que soy un pequeño amigo del viento oeste;
que soy una sombra inmensa de mis lágrimas……



Nos espera el camino, pasamos por Valderrubio, donde también vivió el poeta, lugar que fue visitado por SS.MM. Los Reyes D. Juan Carlos I y Dª Sofía, como reza en la placa colocada en la casa de García Lorca. Hacer clik en picasa, para ver las imágenes.


Carlos Barboza Vargas Teresa Grasa Jordán

viernes, septiembre 25, 2009

PICASSO VIO LA LUZ EN MÁLAGA EN 1881


Después de nuestra estancia en la Casa Museo del pintor Pedro Valdés, padre de la pintora alicantina Julia Valdés, en la villa de Sax, seguimos nuestro viaje camino del sur, recorriendo una parte de España que no conocíamos. Pasamos por Elche y sus bellos palmerales, en especial el Huerto del Cura, nos adentramos en Murcia hasta llegar a la ciudad marina de rascacielos del Mar Menor, continuando hacia la provincia de Almería con el fin de pasar unos días en el Parque Natural del Cabo de Gata, llegamos al Pozo de los Frailes y nos instalamos en el complejo hotelero Villa Maltés. Recorrimos la costa y experimentamos la bella sensación de ver el desierto junto al mar de aguas transparentes y sus bellos atardeceres.

Nuestro destino es Málaga y Picasso. Al llegar nos encontramos con música de guitarras, tambores, cantos, alegría y color en La Feria de Málaga. Todo se mueve al ritmo de las bellas mujeres malagueñas, con sus grandes ojos y sus vestidos de colores. Me imagino ver al pequeño fauno de Pablo entre tanta belleza guardando en su memoria todo este mundo de color y alegría que va a explotar en su madurez como artista.

Pablo Ruiz Picasso ve la luz mediterránea el 25 de octubre de 1881 en el tercer piso del número 36 de la plaza de La Merced, siendo su padre José Ruiz Blasco, de origen andaluz y aragonés, y su madre María Picasso López, de origen genovés, italiano, y español. Toda una mezcla genética para ser genio.

Según cuenta el mismo Picasso a Sabatrés, la comadrona le dio por muerto al nacer, y que gracias a una bocanada de humo del tabaco de un tío, se puso a llorar. Y es así como vio la luz el artista plástico mas vivo e imaginativo del arte del siglo XX. Fue bautizado en la Iglesia de Santiago, próxima a la Plaza de La Merced, como consta en la partida de nacimiento nº 298 libro 73, folio 40, del día 10 de noviembre de 1881, con el siguiente nombre: Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Cipriano de la Santísima Trinidad. No me extraña que con tanto santoral, el niño estuviera protegido por los cielos. Ver foto de la partida de nacimiento.

Su padre, José Ruiz Blasco, El inglés, como lo llamaban por ser alto y rubio, era catedrático de la Escuela de Bellas Artes, y es una suerte, ya que al igual que Mozart, Picasso tuvo al maestro en casa, y se familiarizó desde muy niño con los materiales de un pintor y su técnica, pues sus ojos abiertos asimilaban cómo una tela blanca se convertía, como por arte de magia, en palomas, flores conejos…como diría mas tarde Picasso, pintura de pluma y pelo.

Luego iría a los toros con su padre, afición que no abandonaría nunca y no dejaría de pintar tauromaquias, como es su primer cuadro malagueño, Corrida de toros. Va a la playa con su madre y sus hermanas, pinta una vista del puerto, y ve la primera mujer desnuda que seguirá recordando y pintando, ese eterno femenino picassiano, tan apreciado por las mujeres. Siempre estuvo rodeado de mujeres, además de sus hermanas, primas, tías, ya que era el primogénito de la familia Ruiz Picasso.

En la casa natal se encuentra ahora la Fundación Picasso, que ha recreado el estudio de D. José, con un gran cuadro de palomas y una buena colección de obra gráfica y cerámica. Estas obras se amplían en el Museo Picasso de Málaga que está ubicado en el Palacio de Buenavista, que abrió sus puertas en 2003, con 155 obras donadas por Cristine y Bernard Ruiz Picasso. Al entrar al Museo se encuentra la galería del palacio, con salas con pinturas desde la primera época de Paris, en especial, retratos de Olga, Paulo, Marie Therèse, y obras de toda su evolución creativa. En otra sala se encuentra la escultura y la obra gráfica. Sin duda, esta última es la obra mas coherente del genio malagueño, como lo es en Goya, el de El Coloso, donde, lejos de pensar en el cliente, la utilizan a su capricho, y es en la obra gráfica, donde Picasso desarrolla toda su imaginación y se nos demuestra como el gran creador de signos del siglo XX.

Hacer clik en el Album Picasa, a la derecha, para ver fotos de Picasso y Málaga.

Es lunes, dejamos Málaga rumbo a Madrid, como le pasó a la familia de D. José Ruiz Blasco, que por problemas económicos y laborales, tuvo que dejar su tierra donde vio la Luz Pablo, y emigrar a La Coruña, luego a la Barcelona modernista de Gaudí, Russiñol, Casas, Nonell… hasta París, y es aquí donde desarrollará toda su gran ingenio creativo para bien del arte, este malagueño universal.

Carlos Barboza Vargas








miércoles, septiembre 16, 2009

LOS GRIEGOS EN EL MUSEO DE ALICANTE POR BARBOZA



Desde la Villa de Sax bajo a Alicante, acompañado de dos pintoras españolas, Julia Valdés, alicantina y Teresa Grasa, aragonesa, para visitar juntos la exposición de Los Griegos en el Museo Arqueológico de la ciudad. Con el nombre La Belleza del cuerpo se exhiben obras maestras griegas y grecolatinas pertenecientes al Museo Británico de Londres. Al entrar se encuentra un pequeño anfiteatro donde se explica la cultura y ubicación geográfica de Los Griegos en el Mediterráneo.

Pero lo más impresionante es entrar en ese túnel del tiempo de mas de veinticinco siglos y ver cuán vivas y palpitantes están estas obras maestras de la cultura occidental. También entro en mi particular túnel del tiempo, y recuerdo los días en que oía a mi profesor de Filosofía en la Universidad de Costa Rica, Don Constantino Láscaris Conmeno, descendiente de las dinastías bizantinas de origen imperial, nacido en Zaragoza y bautizado en El Pilar, y cuyo Palacio Láscaris se encuentra en Italia en la ciudad de Torino. Con el amor a sus antepasados, me abrió los ojos ante esa inmensa cultura griega, sus filósofos, Platón, Aristóteles, escritores como Sófocles, Homero, políticos como Pericles y su famoso Siglo V antes de Cristo, escultores, Fidias, Mirón, Apolonio, hijo de Néstor,… o del Partenón, con su número áureo, que siempre me ha acompañado en mi obra pictórica; es decir, todo un descubrimiento del mundo griego mediterráneo, en el mundo tropical de las selvas de Costa Rica.

Nos adentramos en la exposición y, a través de las esculturas, se nos cuenta la vida humana en todas sus facetas, desde los pequeños bronces a grandes esculturas de efebos y venus, retratos de filósofos y políticos, cabezas de niños, mujeres vestidas en pequeñas terracotas de la vida ciudadana, que luego los pintores y escultores renacentistas utilizaron como símbolos cristianos. Mujeres conversando en un mercado, cabezas de africanos en vasijas, filósofos pensantes como el griego Láscaris. Todos los temas son tratados con gran delicadeza y humanidad, como es el erotismo y el sexo, en su Sátiro y Ninfa y en sus platos de cerámica y jarrones. A continuación, el Deporte, con esa bellísima versión del Discóbolo de Mirón que se exhibe como la estrella de la muestra, donde toda la fuerza y concentración del cuerpo humano es transmitida al mármol, logrando sentir, después de tantos siglos, la belleza del cuerpo en tensión. Baco, como contrapunto del esfuerzo deportivo, muestra su cuerpo relajado ante unas uvas y una copa de vino.
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La cultura grecolatina invade el Mediterráneo, y no es hasta el Renacimiento, en que los artistas vuelven a recoger este legado de belleza, y muy singularmente Miguel Ángel, el cual es amante y admirador de estas esculturas, en especial , ha admirado con pasión el Torso de Belvedere, y tuvo intenciones de restaurarlo. En el siglo XVIII, el joven Goya en Roma, se impresiona por este torso que dibuja en el Cuaderno italiano, junto con el Hércules Farnesio, y es curioso que ambas figuras míticas se encuentran en una de las obras maestras del arte universal, como es El Coloso de Goya y en la bella mezzotinta del mismo autor.

En cuanto al Torso de Belvedere, José Pijoan, recoge en el Summa Artis, volumen IV, pag. 506, lo siguiente: “ Modernamente, Sauer ha probado que el tal Torso de Belvedere, no era un Hércules, sino un Polifemo sentado en una roca cerca del mar, haciéndose sombra con la mano, para ver si llega a visitarle la ninfa Galatea. Así, por lo menos, está representada la figura del mismo Torso en las pinturas”.

¿Quiso Goya en el Gigante de la pintura y del grabado reflejar a Polifemo amenazante y plácido en estas dos obras maestras?

En 1917, Picasso se encuentra en Roma y visita Pompeya, conoce a Olga, la bailarina del Bolshoi con quien se casa, y admira las maravillas del patrimonio antiguo italiano. Y comienza la época del teatro y clásica, y aparecen los faunos, los minotauros y todas las figuras de la iconografía grecorromana.

Salimos Julia,Teresa y yo por la noche y nos encontramos en la altura, solitario como un Coloso, el Castillo de Alicante mirando al Mediterráneo.
Carlos Barboza